viernes, 19 de junio de 2020

ODA AL TERRENO.




 

Querido suelo, perdón por el desaire,
pensé que solo eras la base
para los personajes protagonistas: las plantas,
los animales y los animales humanos.
Es como si hubiese amado solamente las estrellas
y no el cielo que les proporcionó espacio
donde brillar. Sutil, variado,
sensible, eres la piel de nuestra tierra,
eres nuestra democracia. Cuando comprendí
que no te había rendido los mismos honores
que a otro ser vivo, sentí vergüenza de mí misma,
como si no hubiera reconocido
a un personaje que parecía tan diferente de mí,
y ahora me doy cuenta de que todos estamos hechos
de las mismas materias básicas
—los primos de aquella primera explosión de la nada—
todos juntos en nuestra intrincada ecuación. Oh, suelo,
ayúdanos a encontrar maneras de servirte en la vida,
tú, que nos has parido y nos has alimentado
y que al final nos habrás de acoger
para rotar juntos, tambaleándonos.
Para girar en la misma órbita.

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