miércoles, 14 de abril de 2021

CIEN NOCHES. Luisgé Martín.

El Premio Herralde de novela edición 2020 es Luisgé Martín. Una fábula moral con trazas detectivescas y científicas que indaga en el amor y la infidelidad. Una novela erótica y negra que explora las formas que adoptan las mentiras.

 
SINOPSIS:
Alrededor de la mitad de los seres humanos confiesa ser infiel sexualmente a su pareja. ¿Pero la otra mitad dice la verdad o miente? Solo hay una forma de comprobarlo: investigar su vida a través de detectives o de medios de espionaje electrónico. Este es el experimento antropológico que plantea esta novela: investigar sin su consentimiento a seis mil personas para elaborar por fin una estadística fiable de los comportamientos sexuales de nuestras sociedades.
Irene, su protagonista, busca en la sexualidad los secretos del alma humana. De joven, viaja de Madrid a Chicago para realizar sus estudios universitarios en Psicología, y allí, lejos de su familia, empieza a analizar casi científicamente a los hombres con los que se cruza y con los que se acuesta. Su mirada fría de investigadora cambia cuando se enamora del argentino Claudio, que arrastra consigo un doloroso secreto y cuya familia tiene un pasado oscuro vinculado con la historia de su país.
Cien noches es a la vez una novela de reflexión sentimental, de indagación erótica y de persecución policial de un asesino que no ha dejado ningún rastro de su crimen.
 
"Cien noches" es una novela difícilmente catalogable y un tanto complicada de describir. Y es curioso porque, cuando empiezas su primer capítulo, no parece que estemos ante una novela.

“Cien noches” parte de una premisa: alrededor de la mitad de los seres humanos confiesa ser infiel sexualmente a su pareja. ¿Pero la otra mitad dice la verdad o miente? Solo hay una forma de comprobarlo: investigar su vida a través de detectives o de medios de espionaje electrónico. Este es el experimento antropológico que plantea esta novela: investigar sin su consentimiento a seis mil personas para elaborar por fin una estadística fiable de los comportamientos sexuales de nuestras sociedades.

El escritor construye una fábula moderna y sexual. Se trata de una obra en forma de novela de reflexión sentimental, de indagación erótica y de persecución policial de un asesino que no ha dejado ningún rastro de su crimen, que explora las distintas formas de amor, comportamientos sexuales, la lealtad, la infidelidad, los deseos inconfesables, los tabús, las medias verdades y los engaños que envuelven las relaciones.

Se podría decir que su trama se desarrolla en una triple vertiente: científica, detectivesca y filosófica. La vertiente científica parte de la motivación de la protagonista y de su pretensión de profundizar en el conocimiento de la conducta de las personas que la rodean. De este modo se verá involucrada en un estudio psicológico sobre la fidelidad o más bien la infidelidad en la pareja. Junto a esta vertiente científica nos encontramos con otra de tipo policíaco o detectivesco, pues Irene se decanta por esa salida profesional y además se verá envuelta de manera personal en un asesinato.

Y finalmente, como decía, contiene una parte que podríamos calificar de filosófica, pues el relato de la protagonista sobre su vida es muy introspectivo, plagado de reflexiones sobre la libertad, las relaciones de pareja, la felicidad, la sexualidad... planteando al lector un montón de interrogantes.

En estas páginas se habla de máscaras y de mentiras.

Resultados aparte, creo que las reflexiones que plantea esta novela van mucho más allá de lo que parece. Porque, en ocasiones, nadie conoce realmente todo sobre la persona a la que ama. Y son muchas las personas que, aunque confíen en sus parejas, pueden tener el miedo de que les estén engañando o lo hayan hecho en el pasado.

El autor de “El amor del revés” redondea la historia con un desenlace que cambiará el punto de vista con la irrupción de un personaje latente en toda la trama y que cerrará el círculo de la investigación.

 

No es la primera vez que Luisgé Martín aborda el sexo de forma explícita en su literatura. En esta novela hay una actitud radical y extrema ante el sexo, la de la protagonista, Irene.

Esta no es una novela erótica, aunque hay sexo en muchas de sus páginas. No sabría catalogarla, aunque cada vez me gusta menos eso de las etiquetas, y creo que sería simplificar demasiado una historia de semejante complejidad narrativa y naturaleza reflexiva.

Sin embargo, esta novela me ha hecho pensar en los prejuicios que aún existen hacia los hombres y, especialmente, las mujeres que tienen muchas experiencias sexuales a lo largo de toda su vida -incluso estando casadas o en pareja-. Más allá del tema de la infidelidad, que esta novela aborda de forma bastante profunda, creo que este tabú sigue existiendo y quizás ha llegado la hora de romperlo.

Vuelvo a Luisgé con la lectura pausada y atenta de “Cien noches”. Y regresa la impresión de transitar por un libro que imaginaba gozoso o sentimental y que vuelve a ser el Martín oscuro, casi perverso, que viola nuestras conciencias y nos provoca un extraño regusto entre el placer, la negación y el miedo.

Se apoya en un lenguaje duro, cortante, una novela con una narración impecable, limpia y que se sumerge en los sentimientos de manera tan intensa y, a la vez, tan íntima y emocional, de manera que el sexo en frío del amante ocasional queda acentuado por palabras frías, secas, desapegadas que ayudan a una lectura todavía más turbadora.

Se mueve en ese territorio con tanta soltura como brillantez, como en varias de sus obras, entre otras las novelas “El amor del revés”, un recorrido a tumba abierta por su trayectoria vital y sentimental.

Creo que esa palabra, incomodidad, unida a esa otra idea de penetración psicológica, forman los dos ejes fundamentales de la narrativa de Luisgé. Sí, claro, está también su dominio del lenguaje, la precisión y elegancia con las que elige palabras.  Si hay una cosa a destacar, el recurso más usado en la novela es el cinismo, característico de la prosa de Martín.

 

¿Qué conocemos realmente de las personas que tenemos a nuestro lado y qué les dejamos que sepan sobre nosotros? Y creo que una de las respuestas puede estar en nuestro propio miedo a ser abandonados por aquellos a los que amamos si ellos llegan a conocer nuestros más profundos miedos, inseguridades o deseos más oscuros e íntimos. ¿Quiénes somos cuando nadie nos mira?

La novela conjuga la especulación erótica con un artificio narrativo complejo que aborda cómo afecta el sexo a una galería de personajes. La principal es Irene, centro de una dura experiencia vital por su determinación de vivir de acuerdo con sus convicciones. La existencia de Irene queda marcada por los hombres con los que se relaciona: un millonario norteamericano adúltero, un argentino, que arrastra un doloroso secreto y cuya familia tiene un pasado oscuro vinculado con la historia de su país, su marido bilbaíno que apenas sabe nada de ella y una relación de infancia cuyas primeras experiencias dejaron huella. El relato redobla entonces su intensidad detectivesca. La mujer llevará su empeño a los extremos tan dolorosos de su “revelación sincera”: “ninguna vida merece la pena ser vivida”.

A esta exploración del amor y el deseo sexual se incorporan también varios personajes femeninos relevantes.

 

Es un libro que no me ha dejado indiferente, y me ha hecho pensar. Mucho. Nos invita a la reflexión y nos recuerda casi en cada página por qué leemos.

 
 

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