martes, 31 de mayo de 2022

SED. Amélie Nothomb.

La prolífica autora belga regresa con “Sed” una novela sobre las últimas horas de Jesús antes de ser crucificado que le ha llevado 30 años y donde crítica la glorificación del sufrimiento por parte de la iglesia católica.
 
SINOPSIS:
El Testamento según Jesucristo. O el Testamento según Amélie Nothomb. La novelista belga se atreve a dar voz al protagonista y es el propio Jesús quien nos narra su Pasión.
Aparecen en estas páginas Poncio Pilatos, los discípulos de Cristo, el traidor Judas, María Magdalena, los milagros, la crucifixión, la muerte y resurrección, las conversaciones de Jesús con su padre divino... Personajes y situaciones de todos conocidos, pero a los que aquí se da una vuelta de tuerca: se nos cuentan con una mirada moderna, un tono lírico y filosófico con toques de humor. Jesús nos habla del alma y la vida eterna, pero también del cuerpo y del aquí y ahora; de lo trascendental, pero también de lo mundano. Y aflora un personaje visionario y reflexivo que conoce el amor, el deseo, la fe, el dolor, la decepción y la duda. Esta novela reinterpreta y humaniza una figura histórica con una mirada acaso transgresora, tal vez iconoclasta, pero que no busca en absoluto la provocación por la provocación ni el escándalo fácil.
¿Un sacrilegio, una blasfemia? Simplemente literatura, y de la buena, con la fuerza y capacidad de seducción a las que nos tiene bien acostumbrados Amélie Nothomb. Si en algunos libros anteriores la autora jugaba a reelaborar fábulas y antiguos cuentos de hadas con un toque contemporáneo, aquí se atreve ni más ni menos que con la Historia Sagrada. Y su muy humano Jesucristo no dejará indiferente a nadie.
 
Un tema que está en cualquier museo, que han llevado mil veces al cine y que encontraréis, por supuesto, en la literatura, aunque con menos frecuencia.
La escritora acaba de editar la novela “Sed”, donde el protagonista de los Evangelios tiene la palabra. Y llega Nothomb, con esa mirada suya tan particular con la que se ha metido en cuentos, leyendas, mentes y realetes, y presenta su propia versión de la Pasión. O, mejor dicho, deja que sea el propio Jesucristo quien lo haga, ya que le concede la palabra en esta novela corta.
La apuesta es bien arriesgada, no es la historia de la vida de Jesús, sino es reconstruir la pasión de Cristo desde su propia voz. Jesús cuenta en primera persona cómo vivó su condena y crucifixión. Una novela de soledad, de pensamientos después de ser traicionado y juzgado, el martirio del vía crucis y el amor de María y de María Magdalena atraviesan el libro para componer un personaje. Atreverse con algo así, y que salga bien como en este caso, dice mucho de la autora. Era una empresa difícil, comprometida, en la que tantas cosas podían salir mal.
La novelista propone en “Sed” una reescritura, un evangelio desde su mirada, no es un libro religioso, pero tampoco blasfemo. También se explora la vida espiritual y la encarnación, no en un sentido estrictamente religioso.
Qué significa estar vivo, tener carne o materia, la existencia en sí con todas sus cosas buenas y malas. Al final, la autora se centra en la faceta amorosa, en las que Jesús encuentra una de las claves de la vida.
 
"Lo más profundo en el hombre es la piel”, dice Jesucristo, conocido también como Mesías o Cristo en la novela “Sed”.
Nothomb no busca el escándalo o la provocación, publica una novela ambiciosa, original, amarga, dura, filosófica, donde se pone en peligro a través de un héroe que ya ha echado mucha tinta: Jesucristo. La autora, lo que hace es plantear al lector si no estamos en una sociedad  que valora en exceso el dolor y el sacrificio hasta el punto de recrear esta Pasión una y otra vez.
Una novela en la que, desde la primera persona del singular, recrea la Pasión de Cristo con una voz entre irónica y contemporánea. Deliciosamente ácida y malévola.
El texto es ligero y profundo a la vez, una recomendación sin reservas para quienes buscan que una novela, ante todo, les haga reflexionar, sobre esa ficción en la que reinterpreta la historia sagrada a partir de un soliloquio, y donde imagina desde la poética del sufrimiento un nuevo testamento con una mirada humanista y luminosa en la que el cuerpo, como en muchos de sus libros, vuelve a ser protagonista omnipresente en la forma de mirar el mundo y relacionarse con los otros.
Un lenguaje directo da rienda suelta al descubrimiento pleno de la interioridad del personaje, con estilo claro, contundente por sus ideas concretas. El discurso monologal creado por Nothomb entretejen la trama, las emociones, la resignación de Jesucristo.
En suma, “Sed” de Amélie Nothomb tal vez sea una novela ejemplar por la profunda y reveladora interiorización de las emociones, por el manejo del lenguaje. Original por adentrarse en un acontecimiento histórico y por darle voz a Jesucristo, la eficacia narrativa de Nothomb tiene una expresión sólida.
Novela de celebración del amor, la última de sus palabras es soledad.
 

Es una novela sobre una persona que acepta sufrir un dolor infame y el reto de la autora era explicar el  porqué de ese misterio. En el monólogo interior del Jesús de Nothomb hay una mirada retrospectiva sobre el sufrimiento inútil, y un sutil arrepentimiento por haber soportado tan dura carga.

Es un Jesús humano, una característica que durante siglos había sido casi velada por su divinidad que le hacía más etéreo. La novelista retrata Cristo con esa mezcla tan suya de ligereza y profundidad. Osada, original, y provocadora, Amélie en estado puro. Lo presenta de carne, hueso, amor y perplejidad.
Jesús se enfrenta con miedo al dolor físico y a la muerte, como cualquier persona, mientras se pregunta por las razones de Dios para otorgarle ese destino.
En las páginas de “Sed” figuran los personajes clásicos de las lecturas religiosas: Poncio Pilatos, los primeros personajes que aparecen son los beneficiarios de sus milagros que testifican en su contra dando fe de la ingratitud humana, los discípulos de Jesús, el traidor Judas que lo mira con compasión, las mujeres del Cristo de la escritora belga son contempladas desde un inmenso amor, el amor del hijo por la madre, y el amor del hombre por la compañera María Magdalena. Simón de Cirene y la Verónica, acercándole una tela que seca su rostro, son las únicas personas que le ayudan en su calvario. Todos los personajes secundarios cumplen su papel en la novela.
Mención especial por muchas de las reflexiones que repasa las aspiraciones y las reflexiones familiares a partir del flujo de conciencia que revela numerosas vivencias con José, uno de los símbolos con mayor arraigo por sus características sociales y funcionales en la trama y en el judeocristianismo.
 
Amélie Nothmb no solo hace una soberbia demostración de estilo sino que entrega un libro que, en su aparente fácil lectura, permite infinidad de lecturas en torno a temas como la verdad, la bondad, la fe y el amor pero también sobre el egoísmo, el dolor y la muerte.
Una experiencia riquísima que excede con creces el interés que despierta la polémica.

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