jueves, 3 de marzo de 2022

LA TRADUCTORA. José Gil Romero y Goretti Irisarri.

Una novela enfocada hacia el suspense y la intriga ambientada en años oscuros e infames. La historia transcurre en el periodo de entreguerras, una ficción histórica junto a personajes y hechos históricos reales.
 
SINOPSIS: Octubre de 1940. El general Francisco Franco planea dirigirse en tren hasta Hendaya, donde se reunirá con Adolf Hitler.
Elsa Braumann es una joven traductora de libros alemanes que subsiste en el Madrid de 1940 al cuidado de su hermana.
Una noche, en la Capitanía de Madrid se requiere a Elsa para una misión de carácter secreto y que está relacionada con el encuentro entre Franco y Hitler.
A lo largo de los siguientes días, Elsa comienza a intimar con el capitán Bernal, jefe de seguridad de la operación, hombre cultivado y amante del cine, como ella.
Pero alguien amenaza a Elsa para involucrarla en una operación de contraespionaje: dispondrá de tres minutos para robar ciertos documentos a Franco en el tren que les llevará hasta Hendaya.
El devenir de la Segunda Guerra Mundial está ahora en las frágiles manos de Elsa Braumann, esas que están a punto de traicionar al hombre de quien se está enamorando.
 
 
Se atreven los autores con un momento histórico complicado. La novela fabula con lo que pudo pasar en los ochos minutos de retraso con que el tren de Franco llegó al encuentro con Hitler en Hendaya. En los que nadie sabe qué ocurrió o a que se debió el retraso. A partir de este hecho real, este corto espacio de tiempo es, no obstante, cubierto por la prodigiosa imaginación del tándem formado por Gil y Goretti y lo hacen de una forma deslumbrante. El objetivo de la entrevista fue negociar los acuerdos sobre las condiciones españolas para su entrada en la guerra.
Con “La traductora” os adentraréis en una novela de posguerra. 1940, España hace relativamente poco que ha salido de una cruenta Guerra Civil y Europa se desangra en una Guerra Mundial. Madrid es, es esos días, una ciudad oscura que pasa penurias. Es una ciudad donde existe un auténtico nido de espías de todas las nacionalidades.
Período entreguerras, es España, tras el golpe de estado del general Franco, bajo censuras, hambrunas, dolor y miedo. Las miserias y sinsentidos de militares del franquismo, esa dictadura férrea, hipócrita y “puritana” que sufrió España, y que le dejó una cicatriz en la historia encuentra en esta novela una buena descripción.
Madrid era un lugar donde los perdedores de la contienda descansaban en fosas o cunetas, se mantenían escondidos, o luchando en los montes. En Europa, al borde la Segunda Guerra Mundial, que expande el nazismo.
La acción que Irisarri y Gil Romero narran está ambientada en octubre de 1940. Elsa Braumann es una joven traductora de libros alemanes que subsiste en la capital de 1940 al cuidado de su hermana. Una noche, en la capitanía de Madrid, se requiere su presencia para una misión de carácter secreto y que está relacionada con el encuentro entre Franco y Hitler. Su misión será hacer de traductora de ambos.
Como veis, la trama ya es interesante de por sí. Tiene los ingredientes necesarios para enganchar al lector: acción, tensión, suspense, un toque de romance, peligro, espías, una ambientación muy lograda.
La novela entronca con una tendencia literaria donde dos mujeres corrientes se ven involucradas en grandes tramas de espionaje en el Segunda Guerra Mundial.
 
José Gil Romero Y Goretti Irisarri nos sorprendieron en el 2017 con la oscura “Caen estrellas fugaces” ambientada en el Madrid decimonónico. Ahora realizan un giro narrativo hacia el thriller pero sin olvidarse de la narrativa histórica. El legendario encuentro en Hendaya será la excusa para recrear el ambiente de una época que tampoco es que fuera demasiada luminosa. Posguerra, miseria, ideales enemigos, nazismo en expansión, espionaje internacional, pasiones prohibidas, y sueños desgastados.
La ambientación de “La traductora” vuelve a ser el punto fuerte de la novela de este par de autores. Además del Madrid destruido por la guerra ambos escritores saben recrear no sólo el entorno físico y material del emplazamiento sino también el entorno más invisible y oculto, gracias a incluir personajes y realidades que reflejarán un tiempo complicado como fue el de la posguerra de nuestro país.
Creo que la atmósfera está muy bien conseguida, en la que prima la devastación de la contienda y la persecución de los vencidos, la premonición de que todo se está fraguando lentamente hacia el fracaso, el deseo de los desgraciados por un destino mejor o el anhelo de unas mujeres por la felicidad frustrada.
Dicho de otra manera, es un argumento sobre la historia y como se recuerda. La narrativa es serena y cuidada, lírica y reflexiva. Un complot inmenso en forma de puzle de piezas pequeñitas que se van ensamblando con precisión escalofriante.
Este relato trata de la acción y la contemplación. Del honor como hervor personal que en ocasiones ciega a las personas negándoles la posibilidad de vivir sus afectos en conciencia. De los libros como salvadores de los seres humanos y a la vez como principales víctimas de los poderes totalitarios impuestos por embaucadores que apartan a quien entorpece su camino. Trata de la libertad, el orden, la subversión. De la invención de un mundo utópico frente a la realidad que les tocó vivir. De grandes proyectos históricos, del amor y la rendición. De la actitud que impulsa a actuar con valentía o a ser prudentes según lo que esté en juego. De la temeridad como valentía al entendida.
 
Abarca tanto la pequeña historia de seres humanos anónimos como la gran historia que recuerda los manuales. ¡No! No esperes que la novela trascurra durante ocho minutos en plan famosa serie 24 horas, pasaran días y situaciones antes de llegar a ese momento decisivo de la trama.
Madrid es el escenario principal de esta fascinante novela. Aun así, un tren también será el escenario más importante del desenlace de la trama.
El ritmo creciente y la ambientación para unos personajes muy interesantes. Es todo una demostración de esfuerzo, poder y destreza de emociones y sentimientos. La narrativa melancólica se distribuye entre las perspectivas de todos los personajes, desde militares españoles y alemanes pasando por señoritos con afán monárquicos, maquis y pendencieros. Cada uno de ellos respira sus propias metas, convencionalismos y casi tiernos defectos.
Elsa Braumann también es el personaje más destacado en esta novela. Una muchacha joven y valiente que debe estar al cuidado de su hermana menor y recibió de su padre el amor por los libros. Lo mismo ocurre con Melita, la hermana menor, aunque delicada de salud demuestra una gran fuerza y determinación. Su contacto para preparar el encuentro y responsable de la seguridad en el viaje es el coronel Bernal, un hombre culto con el que Elsa se sentirá cómoda y confortable.
Por otro lado conoceréis a una serie de personajes secundarios con una ideología y personalidad muy marcadas y tendrán peso e importancia en el trascurso del relato. Destacan el monárquico Eduardo Beaufort “el relojero”, el cruel nazi Gunter Schlösser y Miquel Arnau “el payes”. Todos perfilados con naturalidad y verosimilitud.
 
En definitiva, “La traductora” es un thriller histórico absorbente, de esas novelas para disfrutar en estas tardes de primavera recién inaugurada.

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