lunes, 1 de agosto de 2022

UNA HISTORIA DESAGRADABLE. Fiódor Dostoievski.

Se trata de una novela corta, entre la farsa y la tragedia, que el escritor publicó en su primera madurez. Dostoievski: psicólogo de las contradicciones.
 
SINOPSIS:
Una historia desagradable fue escrita y publicada en 1862 tras un breve viaje del autor por España.
En un contexto histórico posterior a la reforma emancipadora de 1861 en Rusia, y tras beber de más con dos colegas funcionarios, el protagonista, Iván Ilich Pralinski, expone su deseo de adoptar una filosofía basada en la bondad y el humanitarismo hacia personas de menor estatus social. Al marcharse de la reunión inicial, Iván se da cuenta de que su cochero se ha ido a otro lugar por pensar que la reunión demoraría más tiempo, por lo que decide caminar y pasa por casualidad frente a una casa donde se celebra la fiesta de casamiento de uno de sus subordinados. Resuelve entonces poner su filosofía en práctica y entra en la fiesta.
 
 
 
 
No creo que a estas alturas Dostoievski necesite presentación, pues estamos ante uno de los clásicos modernos que más influencia y magnetismo ha ejercido y ejerce sobre los narradores contemporáneos.
Un atractivo más, y es que se trata de una versión ilustrada, dentro de la colección Nórdica ilustrados. Las ilustraciones de “Una historia desagradable” están a cargo de Kenia Rodríguez, que ofrecen unas láminas sobresalientes, agudas, que sirven como un valioso complemento al texto del maestro.
En un contexto histórico posterior a la insuficiente reforma emancipadora de 1861 llevada a cabo por el Zar Alejandro II, el general Iván Ilich Pralinski, algo ofuscado por el alcohol, expone ante dos de sus colegas sus avanzados ideales humanitarios. Un enfoque filosófico basado en la bondad hacia sus subordinados, dirigidos al bien común. Sus teorías no son bienvenidas por los otros dos camaradas.
Al finalizar la reunión, se percata de que su cochero lo ha dejado tirado, decide volver a casa andando. Quiere el destino que sus pasos lo lleven ante una propiedad en la que se está celebrando la boda de uno de sus subordinados, Pseldónimov. Iván Ilich estima la ocasión y la oportunidad para llevar a la práctica su condición de una sociedad fraterna y decide adentrarse en la casa. Pronto cae en la cuenta de que ha sido una mala decisión. Donde, por el efecto del alcohol, se siente con una especie de entusiasmo condescendiente por el que llevar a cabo sus ideas humanitarias con otros socialmente inferiores, y quienes además de no haberle invitado se sienten incomodos.
El autor busca las reacciones del alma humana en un personaje que parece querer salvar a los otros con sus compasivas ideas humanitarias desde su clase superior. Esta situación psicológica es perfilada por Dostoievski en la Rusia de mitad del S. XIX, y es por otro lado una lectura breve con la que iniciarse y aproximarse al escritor ruso.
“Una historia desagradable” se asoma una vez más al mundo de los funcionarios estatales. Ya en las primeras páginas, los tres generales, sirven las sutiles observaciones de la pobre opinión de los eslavistas en relación con San Petersburgo y sus habitantes.
La amargura y el patetismo presiden un relato que, sin embargo, contiene muchas pinceladas de humor claro, sarcástico y satírico. Ninguna agota el paisaje por sí sola, culpa, vergüenza, venganza: todas son satisfactorias.
Más de un siglo nos separa del momento en que el escritor escribió “Una historia desagradable”. Sin embargo, al leerlo lo sentimos contemporáneo. En la percepción de la falta de honorabilidad individual y social, en las frivolidades, las trampas intelectuales y la autocomplacencia de sus personajes reconocemos conflictos de nuestra época.
Hay, pues, en este relato, un pesimista diagnóstico social y político sobre las posibilidades de los cambios.
 
En las obras del escritor ruso se concilian la rebeldía y el conformismo, el vicio y la virtud, el ateísmo y el cristianismo. Y es que no hay que olvidar que sólo tras una vida llena de dudas –sobre todo religiosas-, infortunios –fue encarcelado y deportado a Siberia- y luchas internas que lo condujeron a consumir todas las tinieblas y los equívocos, pudo hallar la claridad. Su penetrante descripción del alma humana, su implicación personal con lo relatado, y su aguda descripción social, fueron las bases de su influyente estilo literario. Algunos expertos en literatura clasifican su estilo como jocoso y divertido.
Dostoievski creó una obra con una inmensa vitalidad y un poder casi hipnótico caracterizada por los siguientes rasgos: escenas febriles y dramáticas donde los personajes se mueven en atmósferas escandalosas y explosivas, ocupados en apasionados diálogos socráticos, la búsqueda de Dios, el mal y el sufrimiento de los inocentes.
Es un cuento profundamente político, sobre las diferencias de clases y la ceguera, pero el hecho de estar contado desde el poder lo vuelve una tranquila pesadilla, como si el avance del alcohol fuera deformando el punto de vista. Uno de esos cuentos que dejan al protagonista al borde del abismo, con una gran negrura a sus pies, con todas sus certezas reducidas a paredes que tiemblan y se sacuden.
Deslumbra la incomparable sensibilidad con la que Dostoievski capta todo lo que está en el ambiente. Lo cierto es que la obra del autor solo hay un tema: la problemática espiritual, desde la cual llama a un restablecimiento de valores.
Una de las magias de esta historia es que sabe ser íntima y social a un tiempo, general y particular, privada y púbica.
Las personas, en la literatura de Dostoievski, son siempre víctimas de un sistema que les oprime.
Hasta qué punto su escritura plantea temas, inquietudes y protestas que también hoy en día asfixian o inspiran: la voluntad de poder, las desigualdades sociales y todo tipo de injusticias, como también el espíritu irracional del ser humano.
 
Dostoievski es un escritor que siempre te va a proporcionar unos personajes con una estructura elemental de columna de mármol, nadie puede no cocerlos hasta el fondo de deseos.
En esa larga noche, el escritor ruso despliega una variada fauna de tipos, todos ellos observados con enorme detalle psicológico, de manera que, transcurriendo la acción por los senderos de la agitación y del desparrame exteriores, el autor, como siempre hizo, va simultáneamente al mundo interior, al alma de sus personajes, combinando de las detalladas descripciones del ambiente, de los gestos y de las apariencias con la indagación de lo que anida dentro, de lo que perturba el ánimo y el espíritu de sus muchos personajes.
No somete a sus personajes a sus tesis, sino que los deja vivir libres, fuera de sí mismos y no como meros extensiones de su mente. Crea una galería de personajes de la que el lector no puede sino obtener una versión pesimista de la vida humana. Con los que el autor ruso parece hacer una desconsoladora advertencia: la imposibilidad de una aproximación entre clases sociales.
Por lo regular, los personajes de sus novelas eran colocados en las situaciones más extremas, rastreando sus conflictos interiores, sus motivaciones más profundas, sus debilidades y sus anhelos para salir adelante. Consideraba como su deber, en cuanto escritor, encontrar el ideal que late en el corazón del hombre.
 
“Una historia desagradable” un relato magistral, capaz de decir mucho en poco.
 

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